Colombia 2 de Octubre de 2016

contraste fotografía de Juan Sabogal
contraste fotografía de Juan Sabogal

La realidad nacional suele salirse de nuestras manos y desde la virtualidad es realmente muy fácil lanzar agravios emotivos u opiniones que, en muchos casos, no tiene como base la razón si no la desazón de ver como una “idea de paz” se ha caído; sin embargo es momento de pensar con cabeza fría lo que ha ocurrido.

Ahora bien, durante muchos años he podido ver como elección tras elección la voz del pueblo parecía estar en contra de lo que soñaba una multitud esperanzada; desde mi infancia, vi tristeza en los ojos de quienes me rodeaban, siempre cerca pero nunca se ganaba lo que yo creía eran posibilidades para transformar el país. Sin embargo, fui creciendo y comprendiendo más y más cómo funcionaba ese régimen democrático, esas ideologías que muchas veces parecen adversas pero que en otros momentos se unen como si fueran un feliz matrimonio, en definitiva comencé a comprender la forma en que funcionaba la política.

Hoy, 2 de octubre, se lanzó a las urnas una pregunta, ¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?, las únicas opciones eran el Si o el No, con desgracia para muchos y alegría para otros el No, venció con un 50.21 % (aproximado); justó en ese instante sentí algo del fastidio, el mismo que vi en mi familia en aquellas otras elecciones sin embargo en este existía una máxima aparente, “la construcción de una paz estable y duradera”.

Siendo sincero, la idea de esa paz, me parecía en principio un simple idealismo publicitario, pero en el fondo, aquella propuesta me movía esa fibra de esperanza que a veces uno guarda, aquella idea de ver un país tranquilo, estable, con un desarrollo económico, técnico y científico estable, todo eso imaginé por un momento.

Sin embargo, luego de pensarlo seriamente, creo, que el hecho de que el No hubiera ganado, por un margen tan corto, demuestra que existen voluntades encontradas, que existen elementos que unen pero también disocian a la sociedad colombiana, que puede que estemos igualmente más cerca de constituir algo realmente estable; este hecho, puede significar la posibilidad de dialogar en serio, con todos, no sólo con uno de los problemas que aquejan al país, puede ser un nuevo camino no hacia una PAZ, sino una estabilidad nacional para que este sea un país realmente viable, económica, política y socialmente.

Por otro lado y finalmente, la población debe aprender de este proceso, la autonomía y la construcción de una idea de realidad, debería ser un objetivo de las instituciones educativas, pues en las calles era posible oír ideas falsas sobre el proceso, chismes, rumores sin fundamento y hasta cosas totalmente absurdas que se escapan a toda posibilidad de raciocinio, que se convertían en los argumentos tanto de un lado, como del otro de la balanza.

Sé que la razón y el análisis profundo no es algo que todo el mundo quiera hacer, pero la lectura básica y la comprensión de discursos sí debería convertirse en algo fundamental, pues la democracia, que creemos aún es el mejor modelo posible, se fundamenta en ello y si el pueblo, quienes votamos, asistimos pensando en cosas totalmente absurdas, simplemente transformaremos el acto de votar en una fantasía que no aporta absolutamente nada.

 

juan-sabogal-la-nueva-bagatelaEscrito por Juan Sabogal

Este texto fue tomado de Opiniones Varias con permiso del autor
para ser publicado por los editores de la Nueva Bagatela

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