La cacería vs las manos con sesenta mayos encima (sexta parte)

Nadie viene aquí a salvar el alma: es más, todos tenemos el alma cariada y así está perfecto el peso del amor.

Bailamos contra la madera porque bailar contra el cuerpo de alguien más te puede infectar. No sé, de ilusiones, de bajar la guardia en esta hambre voraz de intimidad, tanta necesidad de ser aceptado que para todos alcanza.

Estoy dilatando el espacio entre dos o tres memorias: quiero sonarte inteligente para que no sepas cuántas sesiones de fresa y yeso me costó eso. Punto.

¿Recuerdas esos PDFs de poliedros para recortar?, bueno, eso es mi cuello cuando argumenta ser capaz de decirte que puede hacer algo tranquilamente. Cuando quiere hablar de belleza pero sostiene, con firmeza, que nadie se da cuenta que es un radiotransistor humano y que nuestra vida no tiene banda sonora sino que
con los nervios somos arquitectos de nuestras espaldas.
Cuando se adueña del tiempo, así mi cuello conecta con mis raíces y tus rodillas temblando nos abren a todos la tranquilidad que escasea en este viaje.

Estoy enfermo. No quiero saberlo. No quiero oírlo. No quiero ser humano y no quiero este enlace de proteínas limitarlo a la excusa de poder caminar porque me pasé la vida entera intentando cambiar el corazón de mujeres paridas entre mármol y planos. Mi generación se enfrenta a sus ancianos vestidos con la piel del toro, los ojos inyectados de los roedores y la fuerza avasallante en la mandíbula de las cabras,
sus amores-pezuñas con las que destruyeron y escalaron sobre mi espalda,
sus voces potencia de mugido que anula nuestras formas nuevas pero exige sumisión disfrazada de llamadas amorosas… ¡cómo no alejarme si tengo el corazón con hambre de usar martillo y cincel, si soy jihadista por el redoble de tambor que me guió hasta sus bancos de semillas!

Y sé a qué sabe la penumbra en la piel de todos los demás, la de ellos incluída…

 

Mutantoide - La nueva Bagatela

Este texto fue tomado de aguaynotas con permiso del autor
para ser publicado por los editores de la Nueva Bagatela

deja aquí tus comentarios

Comentarios