¿Por qué lo que hago puede introducirse en el mundo del arte?

(respuesta a una pregunta con la que no estoy de acuerdo, pero que debo responder gracias a las políticas de una entidad legalmente enferma)

Esto es una pregunta ambiciosa, más cuando se habla de un termino intangible y en algunos casos indefinible como lo es el arte. Ambiciosa en el sentido de querer justificarse para entrar en un territorio en el cual se habla mucho pero se valida poco. Si bien es una necesidad nombrar y catalogar las cosas que nos rodean, para poder reconocer al otro y con esto reconocernos a nosotros mismos, esta necesidad se vuelve algo perversa en el momento que sirve a los intereses de unos pocos.

Sin embargo, expresarse es una necesidad humana y es desde este punto del cual parto para decir que el arte es una expresión sensible de la vida, de nuestra vida y de nuestra condición como humanos; sensible porque parte de los sentidos para entenderse y manifestarse ya que sin ellos nada de lo que conocemos tendría sentido.

Hablar de lo que hago como artista o como obra artística es hablar de un proceso de crecimiento vivencial, es decir hablar de la vida misma, ya que son mis experiencias las que tomo como recurso principal para manifestarme, ya sea de manera bidimencional o audiovisual, estás son las que proporcionan la idea a trabajar, la cual casi siempre tiene un fin social. De una u otra manera estoy hablando de lo que soy dentro de un entorno y con esto también hablo de dicho entorno.

El arte es un contenedor que narra historias, que cuenta experiencias pero que no solo se queda allí, sino que hace que el espectador las reviva y las sienta, sin importar el medio en el que se muestra. Una obra que no genere un cambio en el estado sensorial del espectador es una obra que nació muerta. Para estos tiempos muchas de las obras que están dentro del “mundo del arte” nacieron muertas, y con esto condenan a muerte a toda una sociedad que buscan con ansias un poco de lo que para ellos es sublime ya que está exaltado en el altar artístico.

En nada parece estar de acuerdo el mundo artístico, cada vez son más las incongruencias plásticas, basadas en los discursos vacíos, que intentan decir algo diciendo nada. Al parecer la sensibilidad se quedó de lado en el momento en que las instituciones quisieron oficializarla perdiendo así su fin.

Mi obra no pretende entrar a la estrecha elite en la que se mueve el arte actual, creo que es un acto vergonzoso y de mal gusto que se use los recursos de una sociedad para hablar de algo que no genera sensaciones ni reflexiones criticas qué cambien de una u otra forma la manera en la que siente esa gran masa que los patrocina, sino que sigue inflando el gran ego de artista, con la complacencia además, de aquellos que creen tener el poder y con esto la razón.

Juan Naar

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