Soy lo que Soda fue conmigo

-A quién le pueda interesar-

Los Ciruelos, allí fue donde crecí en Ibagué ‘ciudad musical de Colombia’, barrio que antes fue invasión sobre una montaña. Del otro lado de la loma se puede divisar otro barrio lo suficientemente burgués como para estar custodiado. Estudié en un colegio a unas cuadras de mi casa, pequeño, le decíamos el coco. Allí pase todo mi bachillerato sin pena ni gloria, no era ni mala ni buena, tampoco me interesaba, nunca disfruté el colegio. A mis trece años, llegó una chica a mi curso en 7°- Mayra, con la misma edad y con el mismo amor por el dibujo, me sorprendió su dedicación, sin duda era una chica ejemplar, pila, juiciosa y muy talentosa. Por esas épocas en este colegio para fortuna de nosotras y de otros pocos más, llevaron a un par de artistas a dar unos talleres. Iniciando con Manuel Cuartas, historiador conocido en la ciudad. Él nos dio unos talleres de dibujo, no recuerdo cuanto tiempo después llegó Soda, artista con personalidad irreverente de cabello largo canoso, con su overol de trabajo y sus botas de dotación, al mejor estilo de los artistas ibaguereños vieja guardia que quedaron del cierre de la Facultad de Arte de la Tolima por los 70´s. Él hizo que me enamorar de esto. ¿Cómo? Con un mural de aerografía. Si, a este taller se inscribieron unos cuantos, por su puesto Mayra que años después seguiría siendo mi amiga, mi querida amiga, y también Gabriel ¡lo recuerdo, claro¡ cómo olvidar sus buenos dibujos y su grande nobleza, él era el mejor de nosotros. Era de grado once y murió en la excursión. Seguro sería uno de mis amigos ahora, lo admiraba…

El mural

Jamás había hecho un dibujo tan grande, éramos un trío. En Mayra su fuerte era el paisaje, Jefferson cuyos dibujos eran crudos, alusivos a la muerte, y yo, que haría figura humana. Enfrentarse a un papel tan grande me emocionaba. Lo pintamos en el frente del colegio, nos quedó bellísimo, LA VENUS se llamaba. Y Soda nos acompañó en esto, exigió y enseñó. Duró lo que el respeto les alcanzó aquellos que no cuidan lo público.

Resulta que me di cuenta lo mucho que me gustaba, esto hizo que tomara una decisión desde los 13 años. Sería una artista, queria pintar. Y aquí estoy, siendo una pintora y grabadora académica, Maestra en artes, y sin gustarme la docencia escolar doy talleres a ciento de niños y jóvenes de diferentes condiciones sociales, dificultades, comunidades, poblaciones, intereses y entusiasmo replicado lo que hizo que yo tomara esta decisión. No todos serán artistas, seguramente dos o tres, o simplemente ninguno lo querrá ser, pero poder enseñarles lo que he aprendido desde entonces me llena el corazón, tal vez a uno de ellos les cambie la realidad, así como Soda cambió mi pequeña realidad. Soy partidaria del trabajo con la comunidad y para la comunidad.

Agradezco lo que viví en el lugar donde crecí, amo las calles donde jugué, el sol que me sofocaba, la gente que me conoce y me desconoce ahora, amo a mi familia que es cómplice de mi pasión por el arte y lo que hago, de su orgullo por mí y no por ser artista si no por ser lo que soy, como soy, donde soy. Amo ver lo talentosos que son ellos – mi familia- con cada cosa que se inventan hacer, son la representación de la dedicación, ingenio y recursividad. No desconozco; el barrio de donde vengo, mi gente, mis amigos que ahora ya no lo son tantos y son ellos los que me desconocen, ni el colegio donde me eduqué, jamás voy a desconocer que gracias a ella, Mayra, me esforcé más con el dibujo, ¡mírame donde voy ahora¡ no en el mismo camino con ella, pero si acompaña de ella. ¿Cómo pasar la hoja si soy todo esto? Soy el esfuerzo de lo que me alimentó.

Ahora soy cómplice de las sonrisas de los niños cuando descubre que el café no se hace con negro y rojo, de los que aprenden que el cuerpo humano mide siete cabezas del mismo aproximadamente, soy amiga de los chicos que quieren que dejen de escribir en los muros de su barrio – julanito y julanita x 100 pre juntos- y quieren hacer graffiti al son del buen rap, soy compañera de los que quieren aprender hacer un ojo en carboncillo, soy parcera de los que quieren hacer fotografía. Soy ese Soda que hizo lo mismo conmigo.

Bogotá, 03 de septiembre 2015.

Paola Lucumi - La nueva Bagatela

Escrito por  Paola Lucumi 

Este texto fue tomado de «PAOLA LUCUMI» con permiso de la autora
para ser publicado por los editores de LA NUEVA BAGATELA

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