LO QUE APRENDÍ EN LA OSCURIDAD DE BOGOTÁ

La primera motivación por la cuál me fui a visitar casi 30 lugares de encuentro sexual dentro del perímetro central urbano de Bogotá era la de hacer justicia. Ver a tantos hombres casados o padres de familia teniendo sexo con otros hombres y mujeres sin ningún tipo de remordimiento y con la indiferencia que caracteriza a este tipo de encuentros en una sociedad donde se tiene tanto prejuicio hacia el homosexual o la trabajadora sexual me generaba escozor. Tenía que poner al descubierto a estos individuos, finiquitar con alguna obra donde evidenciara la doble moral y se revisaran ciertos comportamientos. Algo realmente nada nuevo. Pero las enseñanzas fueron tan significativas que aquí les comentaré tan solo una de ellas.

Don Coso 2014. (Fotografía mía y de nadie más)
Don Coso 2014. (Fotografía mía y de nadie más)

Mi recorrido duró casi 6 meses alrededor de los prostíbulos del Santa Fé, todas las cabinas de videos triple X de la Décima, los pocos cinemas porno que aún se conservan en Bogotá y el Parque Nacional.

Don Coso 2014. (Fotografía mía y de nadie más)
Don Coso 2014. (Fotografía mía y de nadie más)

Lo que me sorprendió de las charlas con hombres mayores (personas que acuden en su mayoría a este tipo de espacios) fue descubrir su resignación ante la opresión cultural a la cual fueron sometidos durante años. Son conscientes que se encuentran atrapados en un modelo familiar (monógamo o heteronormativo) y se les inculcó desde pequeños a actuar bajo una conducta ética que finalmente son incapaces de seguir, y deciden usar el sexo casual como fuente liberadora.

Don Coso 2014. (Fotografía mía y de nadie más)
Don Coso 2014. (Fotografía mía y de nadie más)

Por generaciones la sociedad reprimió al “subnormal”, lo miró con desdén y lo excluyó, y por obvias razones muchos no pasaron el umbral, quedándose en una zona de confort donde la aprobación social condicionó su forma de ver el mundo, de ser, de apropiarse de un rol público, pero tomar otro en las zonas más oscuras, un rol liberado que solo se manifiesta en los “cuartos oscuros” de los sitios de encuentro sexual.

Don Coso 2014. (Fotografía mía y de nadie más)
Don Coso 2014. (Fotografía mía y de nadie más)

Por supuesto encontré casos excepcionales. Con muchos años de confianza, parejas de edad avanzada decidían acudir a estos sitios para contemplar los alcances de su sexualidad, y fue ahí donde descubrí otra forma de subvertir la censura impuesta por la colonización moral, una forma a base de amor, de comunicación y confianza donde ambos estaban dispuestos a satisfacer ese deseo tan íntimo que le teme a la desaprobación.

¿Quién se imaginaría que parejas heterosexuales de edad avanzada estarían recorriendo estos espacios tan sórdidos para explorarse a sí mismos? probablemente nadie que tenga ese prejuicio, porque este nos impide imaginar a la sexualidad como un universo que se transforma de manera constante.

Don Coso 2014. (Fotografía mía y de nadie más)
Don Coso 2014. (Fotografía mía y de nadie más)

Las diversas orientaciones sexuales, las prácticas, el consumo de sustancias legales o ilegales, siempre estarán ahí, y harán parte de la autodeterminación de los individuos. Lo que no podemos negarnos es el derecho a explorar. Dicha búsqueda guiada por el instinto, trae consigo respuestas positivas o negativas en nuestra construcción como sujetos, unos sujetos más críticos y liberados que no se guían por una estructura impuesta que condiciona la existencia.

Antes de afirmar una posición o juzgar un comportamiento sexual, es importante conocer el pasado de un individuo, su entorno familiar, pedagógico, sus deseos y forma de ver mundo. Sin ánimos de defender sus acciones que sin lugar a dudas pueden ser reprobables desde otros aspectos, debemos ser conscientes que la represión cultural tiene una gran responsabilidad en la manera como percibimos nuestro entorno y designamos a este juicios de valor.

Don Coso - La Nueva Bagatela

Escrito por Don Coso

Este texto fue tomado de Don coso con permiso del autor
para ser publicado por los editores de la Nueva Bagatela

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