Volvería (Carta abierta)

Advertencia: Lee esta carta sólo si tienes la audacia de convivir para siempre con mi verdad, solo si estas dispuesto a aceptar mi percepción sobre lo que un día provocó nuestra separación; perdona de antemano la crudeza de mis palabras, pero necesito ser cruda para que puedas liberarte de mi recuerdo, es un acto de franqueza que sólo busca curar tu nostalgia de mí y todos tus enojos en retrospectiva.

He de permitirme comenzar esta carta respondiendo a tu pregunta: sí, volvería a ser la que fui…

Ese mísero día tomé de afán el único lapicero que había sobre la mesa, saqué de mi maleta un fajo desordenado de post-it, y me senté pausadamente sobre la silla para no hacer mucho ruido, pues a las seis de la mañana las articulaciones suenan más alto de lo normal y no quería despertarte. Decidí escoger un papel de color amarillo para escribirte lo que jamás imaginé: una sentida despedida.

Ahora que la madurez me ha alcanzado, he podido aceptar que esa última nota que te dejé no tenía nada de sentida, pero no nos digamos mentiras, cualquier intento de una nota amorosa hubiese sido una hipocresía porque todas las despedidas son agrias; te juro que hice de todo para buscar las palabras correctas, pero la discusión entre los dos la noche anterior había sido tan dantesca y opresiva que terminé dejando que la rabia y el orgullo hablaran por mí. Si he de pedirte disculpas, que sea por eso.

Partí en un taxi para la clínica en donde me esperaba mi tío para practicarme el aborto, tras el procedimiento mi tío me mostró el embrion, era demasiado pequeño por el poco tiempo y pensé que iba a ponerme a llorar pero no pasó; luego fui a mi universidad a clase de 10 y más tarde en casa me encerré en mi habitación a llorar, porque en efecto había enfrentado esa decisión sin ti, sola, no recibí tu apoyo; tus palabras de aliento reafirmando mi voluntad hubiesen sido de gran ayuda, pero de tu parte solo tuve una amarga condición: ‘Si no lo tienes, esta relación se acaba’.

El resto es historia, ninguno de los dos quiso acceder a volver, pues si los hijos no reafirman las relaciones en crisis, menos lo hará un aborto; descubriste que yo no era ‘la mujer más ideal para ti’, y yo descubrí que el compromiso de una familia me era un asunto lejano, yo no estaba dispuesta a asumir algo tan grande como la maternidad sin terminar si quiera la universidad, simplemente decidí postergarlo. No fue fácil, porque mientras tú estabas enojado conmigo por tomármelo con calma, yo estaba enojada conmigo por no poder dejar de sentirme culpable al ver que no contaba con el apoyo más importante, el tuyo.

Ahora que me volviste a escribir con algo de enojo, porque necesitas explicaciones de aquellos tiempos para poder entender mejor tu vida, he de contestarte que sí, que volvería a ser lo que fui, porque quien fui un día decidió irse a continuar.

Ingrid Martínez - La nueva Bagatela

Escrito por Ingrid Martínez